lunes, 10 de mayo de 2010

Hola, amigos

Con la Misa de este domingo terminamos la tanda de las Primeras Comuniones de este año. Casi 200 chicos recibieron en estas tres semanas a Jesús por primera vez, todavía falta un grupo en la Capilla San Antonio que no pudieron hacerlo porque no se han preparado bien a este momento y no han participado de la Catequesis y la Misa dominical.

en estas tres semanas tuvimos que agregar otra Misa más, en el mismo horario teníamos que celebrar dos misas, una en el templo parroquial y la otra en otro lado, y esto porque no entrábamos todos ¡Qué hermoso!

En este domingo hemos Bautizado en la Parroquia 10 niños, 1 el sábado por problemas personales de los padres, 3 en Yatay y uno en Los Saladillos. Saben, el año pasado bautizamos a 290 niños.

En San Javier en este fin de semana celebramos 7 Misas (sin contar las de las Colonias que fueron 3 más).

También en el fin de semana tuvimos que atender al Grupo de Jóvenes de la Colonia Francesa que estaban haciendo una convivencia de dos días.

Bueno, también hicimos unas Unciones de enfermos y confesamos, entregamos ayudas a los que vinieron a buscar alimentos,visitamos los comedores el sábado...

Por qué viene este recuento, porque algunos creen que sólo celebramos la Misa en la Parroquia y nada más.
Algunos creen que solo hacemos algo cuando hablamos por radio.
Algunos creen que no hacemos nada.

Falta mucho, siempre faltará mucho.

También faltan muchos.

Los sacerdotes de estacomunidad nos sentimos felices de ser curas en San Javier.

ah, me olvidaba de algo, también rezamos por ustedes.

P. Sergio y P. Rubén

jueves, 6 de mayo de 2010



en San Javier sintonizá FM Ciudad (la radio de Rene) a las 15:00 Hs.

Nos reunimos en todas las capillas, ermitas y en la Parroquia

Quieren restringir la venta de alcohol fuera de los lugares de expendio


El diputado provincial Luis Rubeo propuso un proyecto de ley para que se prohíba la venta entre las 21 y 8 horas. Pide que esto sea extensivo durante todo el día a los menores de 18 años. También se modificarían dos artículos del Código de Faltas para endurecer las penas en caso de infracción.



Fuente: Notife


El consumo de alcohol preocupa, sobre todo en las franjas etarias juveniles. Para impulsar el cambio de conductas y buscar reducir la ingesta de este tipo de bebidas, el diputado provincial Luis Rubeo ingresó un proyecto de ley en tal sentido.


La iniciativa propone prohibir la venta, suministro y/o entrega a domicilio de bebidas alcohólicas para ser consumidas fuera del establecimiento donde se realice la venta o suministro. La restricción operaría entre las 21 horas y las 8 de la mañana. A su vez se establece la prohibición durante las 24 horas del día en el caso de los menores de 18 años.


“Los patrones de ingesta de alcohol en nuestra sociedad, sobre todo aquellos asociados a las pautas de consumo de la adolescencia y juventud, que va aumentando tanto en número de bebidas adquiridas como en el de su graduación alcohólica, plantea una problemática social y personal que amerita una actualización permanente de la legislación que regula el expendio de bebidas alcohólicas”, sostuvo el legislador peronista entre los fundamentos.


Además, Rubeo propone modificar los artículos 132 y 132 bis del Código de Faltas de Santa Fe, para endurecer las sanciones y ampliar los condicionamientos ya existentes a la venta o suministro de bebidas alcohólicas.


El diputado del FPV agregó que “culturalmente no se asocia el consumo de alcohol con los problemas que de él pueden derivarse” sino que “se espera del alcohol cambios positivos globales pero no se piensa que dicha sustancia tenga consecuencias negativas, por lo cual esto genera un mayor consumo sobre todo durante los fines de semana, donde las relaciones interpersonales se intensifican”.


Por esas razones, y sin dejar de admitir que “las prohibiciones legales no operan como una palabra mágica y que en muchos casos son difíciles de implementar”, es que presentó este proyecto regulatorio del expendio y suministro de bebidas alcohólicas, que limita las formas de venta y los horarios en que pueden realizarse las mismas.

domingo, 2 de mayo de 2010

Comunicamos a todos, que hoy 3 de mayo serán sepultados los restos de Raquel Sartor, previa Misa en la Parroquia a las 16:00 Hs.

Toda la Comundiad Educativa de la Escuela San Fancisco Javier se han unido a este aciago momento con un día de asueto por duelo y participarán del ritual de sepultura

sábado, 1 de mayo de 2010

Día del trabajador


Dedicar un día para recordar la importancia que algo, o de alguien, tiene un valor ejemplar en la vida de una comunidad. Existen motivos más que suficientes para celebrar el Día del Trabajo. Podemos recordar el reclamo y la justicia de un hecho histórico, como origen de la celebración de este día; esto no debemos olvidarlo, sería muy pobre recordarlo sólo como un día sin actividades.


El día de descanso no está mal, pero es importante mantener vivo el sentido de lo que celebramos. En nuestro caso se trata del Trabajo como actividad del hombre. Esta referencia al hombre es lo que le da al trabajo su importancia y dignidad. Ello significa que el trabajo no es un elemento más dentro de una ecuación económica, sino expresión de la vocación del hombre.


Por ello es correcto decir que la mayor pobreza del hombre es no tener trabajo, no poder trabajar, carecer de aquello que asegura su realización y libertad.


Cuando valoramos al trabajo como una dimensión que hace a la realización integral del hombre, comenzamos a poner las bases de una sociedad que lo define como un bien social. En cambio, cuando sólo lo vemos como un medio para obtener cosas, que podríamos obtener de otra manera, incluso sin trabajar, en ese momento empobrecemos esa cultura y al mismo hombre.


Cuántos niños crecen en la orfandad de una cultura del trabajo, que para ellos no forma parte de la herencia que han recibido. Esta es una hipoteca social muy difícil revertir. Si el trabajo no adquiere el nivel de un valor que hace a los bienes de la sociedad, difícilmente se puedan formar hombres libres y responsables.


El trabajo, al tiempo que es un derecho para el hombre es, por lo mismo, un acto de justicia y de sabiduría política. Hablamos del trabajo como de un derecho fundamental que hace a la necesaria realización del hombre. Una sociedad en la que este derecho no sea una prioridad, y no se creen para ello las condiciones que permitan alcanzar niveles satisfactorios de ocupación, es una sociedad que “no puede conseguir su legitimación ética ni la justa paz social” (C.A. 43).


El nivel de las políticas sociales se debe medir a partir de “las perspectivas de trabajo que pueden ofrecer” (C.I.C. 289). Por otra parte, a esta exigencia que tiene la sociedad de generar fuentes de trabajo corresponde, sea a nivel personal, familiar y educativo, la tarea docente de formar una conciencia donde el trabajo recupere su lugar como valor en la vida del hombre. Todo valor necesita de una clara y testimonial docencia.


Hoy se presentan, en una sociedad globalizada, otros actores y riesgos que comprometen el sentido del trabajo.


Cuando llegamos a este punto no podemos dejar de pensar en los límites que tenemos como sociedad para formar y sostener una cultura del trabajo. No se trata de proclamar buenas intenciones o fines en los que todos coincidimos, sino de preguntarnos que actitud asumimos respecto a la valoración de los medios y circunstancias necesarios para alcanzar esos fines. Entre nuestras fragilidades como sociedad partiría del hecho de que haya tantos adolescentes y jóvenes que no estudian ni trabajan.


Esta situación presenta una gravedad actual y a futuro que nos debe preocupar como sociedad. Ahora bien, cuáles son la causas, o hacia dónde debemos dirigir nuestra atención?. Hay causas ciertamente de niveles de inversión, de políticas de estado, de seguridad jurídica, e incluso de inserción internacional.


El marco de esta reflexión es menos ambicioso, pero no menos importante. A la constatación de que hay chicos que ya son hijos o nietos de desocupados con todo lo que ello implica, agregaría otros elementos que debilitan o actúan como causa de esta situación, y que tiene también una raíz cultural. Si ánimo de ser exhaustivo señalaría, entre esas causas, el crecimiento del individualismo y el debilitamiento de los vínculos comunitarios y solidarios; el avance del juego como una empresa que crece en todo el país, ante la pasividad de la dirigencia; el consumo de drogas a edades cada vez a más tempranas; el afán de lucro sin un marco de referencia ético; el abuso del poder, que lleva a un clientelismo del voto que debilita la conciencia y responsabilidad del ciudadano; el “rating” como único criterio valorativo de los medios de comunicación, degradando en muchos casos la cultura de nuestro pueblo exacerbando, sin mayor pudor, pasiones menores en la vida del hombre; la devaluación de la palabra, como el acostumbrarnos a la mentira, que justifica actitudes y adormece el poder de sanción de nuestra conciencia.


Todo ello crea una pseudo-cultura que presenta como meta y paradigma del éxito humano el tener más, sin una referencia al mundo de los valores, al límite de lo moral y a la responsabilidad por el bien común. En este contexto de disvalores es difícil que crezca la cultura del trabajo como un bien social. Ella necesita de la libertad, pero también de valores que la orienten y enriquezcan.


Además de la capacidad de tener proyectos, la cultura del trabajo requiere y promueve una actitud de constancia que permite valorar la riqueza del tiempo. Al hacernos protagonistas de nuestra vida esta cultura no sólo da sentido al presente, sino que nos abre a un futuro con esperanza.


En cambio, en ese otro clima empobrecido se debilitan e incluso se descalifican, instancias de transmisión de valores y de actitudes sociales, como la familia y la escuela. Cuántas veces nuestros niños hoy reciben un doble mensaje, que les quita solidez a sus principios y confianza en sus proyectos. La ejemplaridad ética, como la apertura al mundo de lo estético, hacen al nivel de vida y al futuro de la cultura de un pueblo. El trabajo, como dimensión de la realización del hombre, necesita de un contexto que lo valore y de una sociedad que lo haga posible.


De este clima todos debemos sentirnos responsables. Lo contrario sería la actitud de una sociedad cínica que se escandaliza de los efectos que ve, y no se anima a considerar las causas.


Uniendo mi afecto y reconocimiento a todos los trabajadores en su día, y teniendo en cuenta especialmente a aquellos hermanos nuestros que se encuentran en la triste e injusta situación de desocupados, les hago llegar junto a mis oraciones, la bendición en Nuestro Señor Jesucristo y Nuestra Madre de Guadalupe.


Monseñor José María Arancedo

Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz.

viernes, 30 de abril de 2010